Cómo lavar algodón pesado sin arruinarlo
Cuatro reglas simples que alargan años la vida de una prenda de 320 g/m². Todas tienen que ver con temperatura y fricción.
Una polera de algodón pesado bien cuidada dura años. Mal lavada, en seis meses tiene el cuello deformado y el color apagado. La diferencia son cuatro decisiones.
1. Agua fría, siempre
El agua caliente abre las fibras del algodón y libera el tinte. Lava a 30 °C o menos. En Chile, el ciclo "frío" de cualquier lavadora está en ese rango.
Esto es especialmente crítico en los negros: la mayoría de los negros que se vuelven grises no perdieron color por el uso, sino por el agua caliente.
2. Del revés
Lavar la prenda del revés protege dos cosas: el estampado, que se degrada por fricción contra el tambor, y la superficie exterior del tejido, que es la que se ve.
3. Nada de secadora
Es la regla más importante y la que más se ignora. El calor de la secadora encoge el algodón y, sobre todo, deforma los puños y el cuello, que llevan elástico.
Seca en plano, a la sombra. Colgar una prenda pesada mojada de una percha la estira desde los hombros por el propio peso del agua.
4. Menos detergente del que crees
El exceso de detergente no se enjuaga por completo y queda en las fibras, endureciendo el tejido y opacando el color. Con la mitad de la dosis recomendada en el envase basta para una carga normal.
Evita el suavizante en prendas con estampado: recubre la tinta y la vuelve quebradiza.
Sobre el encogimiento
Nuestras telas vienen pre-lavadas, así que el encogimiento esperable es menor al 2 %. Ese pequeño ajuste ocurre en el primer lavado y ya no avanza. No es un defecto: es el algodón asentándose.
