Por qué producimos sólo 120 unidades por drop
La respuesta corta: porque es lo máximo que podemos hacer sin bajar la calidad. La larga tiene que ver con telas, tiempos y con qué tipo de marca queremos ser.
Nos preguntan seguido por qué no reponemos las tallas agotadas. La respuesta no es una estrategia de marketing de escasez: es una consecuencia de cómo producimos.
El límite lo pone la tela
Compramos algodón peinado en lotes de 60 kilos. Ese es el mínimo que nos acepta el proveedor para hacer un teñido a medida, y también el máximo que podemos financiar y almacenar sin comprometer el flujo de caja.
De 60 kilos de tela de 320 g/m² salen aproximadamente 120 poleras, contando el desperdicio del corte. Ese número no lo elegimos: lo determina la aritmética.
Reponer significaría cambiar de fábrica
Para hacer 500 unidades tendríamos que ir a una maquila con capacidad industrial. Eso implica dos cosas: perder el control del control de calidad pieza por pieza, y tener que producir fuera de Chile para que los números cierren.
Preferimos no crecer en esa dirección.
El teñido nunca es idéntico
Aunque quisiéramos reponer, el segundo lote no saldría igual. El teñido en lotes cortos tiene variaciones de tono de entre un 2 y un 5 %. Es imperceptible si tienes una sola prenda, pero evidente al ponerlas lado a lado.
Vender una "reposición" que no coincide con el original nos parece peor que agotar.
Qué significa para quien compra
Que la prenda que compras no la vas a ver repetida en todas partes. Que si dudas mucho, probablemente se agote. Y que cada pieza lleva su número de edición serigrafiado en la etiqueta interior, porque nos parece justo que sepas exactamente cuántas existen.
